Lo que no puedo es hacerme el sueco si a mi canción le acompaña un tremendo eco. Es por eso que (y llevando un rato ya sentado con el culo algo aplastado) invoco prematuro el "cuántas cosas que haría yo", mientras miro a mi materia y una banda sonora anuncia el acontecer inminente de un torbellino cualquiera que no acontece. Un túnel o un puente que acerque eso de imaginar a eso de materializar. Un bocado de suerte. ¡ÑAM!